Business Central y Navision
Clientes, proveedores, usuarios, almacenes y proyectos entran desde el ERP; las órdenes salen hacia él. Con variantes SOAP, OAuth2 y multiempresa.
Integraciones
El GMAO sabe qué se hizo, cuántas horas costó y qué material se gastó. El ERP necesita exactamente eso para facturar. Que ese salto lo dé una persona copiando datos es el desperdicio más caro de una operación de mantenimiento.
Una integración que se limita a copiar registros de un sistema a otro acaba generando más trabajo del que ahorra: duplicados, campos que no encajan, correcciones manuales en los dos lados. Lo que hace falta decidir antes de conectar nada es qué dato es el bueno en cada sitio. El ERP manda en clientes, artículos y tarifas; el GMAO manda en activos, intervenciones y consumos. Una vez está claro quién manda en qué, la integración es un asunto técnico. Antes de eso, es una fuente de problemas.
Funcionando hoy en instalaciones reales, no en una lista de intenciones. Cada uno con su ficha, porque lo que viaja no es lo mismo en todos.
Clientes, proveedores, usuarios, almacenes y proyectos entran desde el ERP; las órdenes salen hacia él. Con variantes SOAP, OAuth2 y multiempresa.
Las órdenes de trabajo cerradas salen hacia SAP con sus horas y materiales para el circuito de costes y facturación.
Trae clientes, direcciones y artículos desde el ERP. Ojo: no devuelve órdenes, y conviene saberlo antes de dimensionar el proyecto.
Trabaja en las dos direcciones para los maestros: clientes, proveedores y proyectos pueden entrar o salir. Las órdenes salen hacia Holded.
Los clientes entran desde Factura Directa y el trabajo cerrado sale con sus líneas para convertirse en factura.
Clientes, proveedores y direcciones entran desde QuickBooks. Lo que sale hacia allí son los presupuestos, no las órdenes.
De los más completos en entrada de maestros: clientes, direcciones, almacenes y artículos. Las órdenes salen con sus líneas.
El único que importa activos además de clientes y direcciones, lo que ahorra el trabajo más pesado de una implantación.
Intercambio por fichero de clientes, stock e instalaciones, con las órdenes de vuelta. Robusto cuando no hay tiempo real posible.
Alcance acotado a propósito: mantener el stock alineado y devolver el trabajo ejecutado.
Clientes y direcciones desde el ERP, órdenes de vuelta. El patrón clásico, que es el que menos mantenimiento pide con el tiempo.
El más completo del catálogo en las dos direcciones. Conexión directa a base de datos, con una modalidad para estructuras de grupo.
Que es el caso más frecuente, porque el software de gestión está muy repartido.
La vía normal para una integración nueva. Permite leer y escribir sobre el GMAO desde tu propio desarrollo, y está documentada en developers.gmao.cloud.
Para los sistemas que todavía hablan ese idioma, que en entornos industriales son bastantes.
Lectura y escritura directa contra la base de datos del otro sistema, cuando no expone ninguna interfaz.
El intercambio por fichero sigue siendo la opción más robusta cuando los dos sistemas no pueden hablar en tiempo real.
No todos los conectores hacen lo mismo, y conviene saberlo antes de comprar. Lo más habitual es que las órdenes de trabajo cerradas salgan hacia el ERP con sus horas y sus materiales para convertirse en factura, y que clientes, direcciones y artículos entren desde el ERP para no mantener dos maestros. Pero hay conectores que solo hacen una de las dos cosas: Sage X3, por ejemplo, importa clientes, direcciones y artículos y no exporta órdenes. Por eso la conversación útil no es «¿os integráis con X?» sino «¿qué dato tiene que viajar, en qué dirección y cada cuánto?», y es lo primero que se aclara en la demo.
Una integración mal planteada cuesta más que hacerlo a mano. Estos son los pasos que la evitan.
Antes de escribir una línea: qué dato es el bueno en cada sistema y qué pasa cuando los dos cambian.
Clientes, direcciones y artículos tienen que reconocerse entre sistemas. Es el trabajo real de una integración.
Con un subconjunto acotado, viendo qué llega al otro lado antes de abrir el grifo del todo.
Qué se envió, cuándo y con qué resultado. Sin registro, un fallo de sincronización se descubre cuando falta una factura.
Por eso importa que quede traza de cada envío con su resultado. Lo que no se pudo enviar tiene que ser visible y reintentable, porque el fallo silencioso es el peor escenario posible: se descubre semanas después, cuando falta una factura y ya nadie recuerda qué pasó ese día.
Hay conectores en producción con Business Central y Navision, SAP, Sage X3, Holded, Factura Directa, QuickBooks, STEL Order, Libra, Golden, Progein, Freematica y SQL Server, entre otros. Para el resto existen API REST, SOAP, conexión SQL, CSV y FTP, que es como se resuelve la mayoría de casos nuevos.
Lo habitual es que las órdenes cerradas salgan hacia el ERP con horas y materiales para facturar, y que clientes, direcciones y artículos entren desde el ERP. Qué viaja exactamente depende del conector y de lo que decidáis: no todos hacen las dos cosas.
Depende del conector y del sistema del otro lado. Los que trabajan contra una API o una base de datos pueden ir en el momento; los que intercambian ficheros van por ciclos. En la demo se decide qué encaja con vuestra operativa.
No, y no debería. El ERP gestiona la empresa y el GMAO el mantenimiento. Son sistemas complementarios, y por eso el producto se integra en lugar de intentar reemplazarlo.
Lo que más tiempo lleva no es la conexión, es acordar qué dato manda en cada sistema y mapear los maestros. Una integración estándar con un conector existente es mucho más rápida que una a medida, y por eso conviene revisar primero si el vuestro está en la lista.
En la demo miramos tu ERP, qué datos tienen que viajar y en qué dirección, antes de hablar de nada técnico.
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