Cliente
El primer nivel cuando se presta servicio a terceros. En una empresa que se mantiene a sí misma funciona como unidad organizativa.
Feature
Se puede arreglar una máquina sin tenerla inventariada. Lo que no se puede es saber cuánto lleva costando, cuántas veces ha fallado ni si merece la pena seguir reparándola.
La gestión de activos en mantenimiento consiste en tener identificado cada equipo e instalación de los que se responde, con su ficha, su ubicación, su documentación y su historial de intervenciones. No es un inventario contable: a contabilidad le interesa el valor y la amortización, y aquí interesa el comportamiento —qué falla, cada cuánto, con qué coste—. Es la pieza que convierte un montón de intervenciones sueltas en información sobre la que decidir, porque cada orden, cada hora y cada repuesto se imputan contra un activo concreto.
Casi todas las empresas tienen uno. Casi ninguno sirve.
No basta con una lista: hace falta saber qué cuelga de qué.
El primer nivel cuando se presta servicio a terceros. En una empresa que se mantiene a sí misma funciona como unidad organizativa.
La sede, la tienda, la planta o el edificio, con sus zonas. Es el nivel donde una cadena compara qué pasa en cada sitio.
Climatización, contra incendios, línea de producción. Permite razonar por conjunto y no por pieza suelta.
La máquina concreta, con su ficha completa. Es la unidad contra la que se imputa el trabajo y sobre la que se calculan los indicadores.
Lo que hace falta para trabajar con él y para decidir sobre él.
Número de serie, modelo, familia y ubicación, con coordenadas si hace falta localizarlo en una instalación grande.
Proveedor, número de compra, fecha, coste de instalación y fecha de fin de garantía. Es lo que permite no pagar una reparación que cubría el fabricante.
Cada activo puede llevar su QR. El técnico lo escanea y tiene delante su histórico y sus comprobaciones, sin buscarlo en una lista.
Tus características técnicas, con su tipo y su unidad: potencia, caudal, refrigerante, presión. Cada familia de equipos necesita las suyas.
Manuales, esquemas, certificados y fotos en la propia ficha, no en una carpeta compartida.
Horas de funcionamiento o unidades producidas, para el mantenimiento que depende del uso y no del calendario.
Todas sus intervenciones, preventivas y correctivas, con lo que costó cada una. Es la razón de ser de todo lo anterior.
Bajo qué contrato se mantiene ese equipo, que es lo que determina qué está cubierto y qué se factura aparte.
Dar de alta doscientos extintores uno a uno, con sus comprobaciones y su periodicidad, es el motivo por el que muchos inventarios se quedan a medias. En GMAO CLOUD las características, las gamas de comprobación y los planes se pueden asociar a la familia o al modelo de equipo, y cada activo nuevo hereda lo que le corresponde. El alta de una máquina pasa a ser elegir su modelo y ponerle su número de serie y su ubicación. Es la diferencia entre un inventario que crece solo y uno que se abandona a los tres meses.
Un equipo sustituido no se borra: se marca como dado de baja con su fecha. Parece un detalle y no lo es, porque borrarlo se lleva por delante su histórico, y ese histórico es justo lo que explica por qué se sustituyó. Con la baja registrada se puede seguir consultando lo que costó mantenerlo, calcular cuánto duró de verdad frente a lo que prometía el fabricante y usar ese dato en la siguiente compra. El movimiento de activos entre centros también queda registrado, que en operaciones con equipos que rotan es la única forma de saber dónde está cada cosa.
El que permita imputar el trabajo donde alguien va a querer consultarlo después. Bajar hasta el último componente de cada máquina produce un árbol precioso que nadie mantiene y en el que nadie encuentra nada; quedarse en el edificio impide saber qué equipo concreto está dando problemas. El punto razonable suele ser el elemento que se repara o se sustituye como unidad, porque es exactamente el nivel al que después se hacen las preguntas.
No, y es el error más caro de una implantación. Un inventario exhaustivo que nadie mantiene envejece mal y acaba desacreditando al sistema entero. Es mejor empezar por los equipos que paran algo cuando fallan o que tienen obligaciones asociadas, y ampliar cuando el uso lo pida: un inventario pequeño y vivo vale más que uno completo y muerto.
Sí. El producto incluye un importador de datos para dar de alta inventarios existentes a partir de ficheros, que es la forma habitual de arrancar sin teclear miles de equipos.
No. Las características, las gamas de comprobación y los planes preventivos se asocian a la familia o al modelo, y cada activo nuevo hereda lo que le corresponde. Solo se configuran a mano las excepciones.
Cada activo puede llevar el suyo. El técnico lo escanea desde la app y accede directamente a su ficha, su histórico y sus comprobaciones, sin buscarlo en un listado.
Se marca como dado de baja con su fecha, no se borra. Así se conserva el histórico que explica por qué se sustituyó y cuánto costó mantenerlo, que es información útil para la siguiente compra.
Sí, con campos propios que defines tú, cada uno con su tipo y su unidad. Es lo que permite que una enfriadora y un grupo electrógeno tengan fichas distintas sin inventar dos sistemas.
Aunque sea una hoja de cálculo a medias. En la demo vemos cómo quedaría estructurado y qué hace falta para importarlo.
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