Starter
Para empezar. Licencias ilimitadas, centro de ayuda con guías y grabaciones de formación, portal de clientes, solicitudes por email o formulario, soporte online y asistente con IA.
Planes
La mayoría del software de mantenimiento cobra por licencia, así que crecer sale caro y acaba habiendo gente trabajando con la cuenta de otro. En GMAO CLOUD las licencias son ilimitadas en los tres planes.
En un GMAO, cobrar por usuario castiga justo lo que hace que el sistema funcione. Si cada técnico nuevo cuesta más, la tentación es compartir cuentas; y en cuanto tres personas firman con el mismo usuario, el histórico deja de valer como prueba y los informes por técnico dejan de significar nada. Por eso el precio de GMAO CLOUD no depende de cuánta gente lo use: da de alta a todo tu equipo, a tus clientes y a tus subcontratas sin hacer cuentas antes de cada alta.
La diferencia no está en las funciones del producto, sino en el acompañamiento y los recursos.
Para empezar. Licencias ilimitadas, centro de ayuda con guías y grabaciones de formación, portal de clientes, solicitudes por email o formulario, soporte online y asistente con IA.
Todo lo de Starter más informe ejecutivo recurrente sobre el servicio y el portal de cliente, y reuniones de seguimiento bajo demanda. Para operaciones con más volumen.
Todo lo de Advanced más soporte prioritario, gestor dedicado, soporte telefónico directo y reuniones recurrentes. Para grupos industriales y multiservicio.
No hay funciones del producto reservadas al plan más caro.
Sin coste adicional por usuario, en cualquier plan. Técnicos, gestores, clientes y subcontratas.
El sistema con tu identidad, que importa cuando tus clientes entran a su portal.
API pública e integración por email incluidas. Las integraciones con ERP y CRM se presupuestan aparte según el caso.
El acceso para que tus clientes abran solicitudes y sigan sus órdenes, desde el primer plan.
Los datos de tu instalación se alojan en región europea en los tres planes.
Copias de seguridad y actualizaciones del producto incluidas, sin ventana de mantenimiento que negociar.
Para que puedas hacerte una idea antes de hablar con nosotros.
Es la variable principal. No cambia lo que el producto hace, cambia cuánto te acompañamos: reporting, reuniones, prioridad y gestor dedicado.
Cada plan lleva asociados unos recursos de proceso y de almacenamiento, escalonados. Una planta con cien mil activos no consume como un mantenedor con cinco clientes.
Conectar con tu ERP o tu CRM se presupuesta aparte, porque el trabajo real depende de qué datos viajan y de cómo esté el otro sistema.
Migrar un inventario existente, montar los preventivos y formar al equipo no es lo mismo que arrancar de cero. Se valora sobre tu caso.
Porque una cifra en una web solo es útil si la comparas con algo equivalente, y en mantenimiento casi nunca lo es: el mismo número puede significar por usuario, por activo o por instalación, con o sin implantación, con o sin migración de datos. Preferimos mirar tu caso y darte un precio que se sostenga, y que además puedas comparar de verdad con lo que te ofrezca otro. Lo que sí está claro desde el principio, y por eso lo publicamos, es que no vas a pagar por cada persona que use el sistema.
La cuota mensual es lo primero que se mira y casi nunca es lo que marca la diferencia al cabo de tres años. Hay cuatro cosas que conviene preguntar siempre y que rara vez aparecen en la primera página de una propuesta. La primera es el modelo de usuarios: si se paga por persona, el coste crece justo cuando el sistema empieza a funcionar, porque el éxito consiste precisamente en que entre más gente. La segunda es qué pasa con las evoluciones del producto y si se pagan aparte. La tercera es el coste de la puesta en marcha y de las integraciones, que suele superar al de la licencia el primer año. Y la cuarta, la que más se olvida: qué pasa con tus datos si un día te vas. Un histórico de mantenimiento de varios años es un activo con valor propio, y un sistema del que no se puede salir con los datos en la mano es un riesgo, por bien que funcione mientras dure.
Conviene entender de qué depende el precio para no pagar por lo que no necesitas ni quedarte corto donde importa. Lo que normalmente mueve la aguja es el alcance funcional —qué módulos entran en juego—, el volumen de la operación y el trabajo de integración con lo que ya tienes. Lo que no debería moverla es cuánta gente lo usa: si añadir a un encargado de centro o a un cliente para que abran sus propios avisos tiene coste marginal, el sistema acaba usándose por menos personas de las que deberían, y con ello se pierde justo el beneficio que se había comprado. Por eso la conversación útil no empieza por la cuota sino por qué queréis resolver y quién va a tocar el sistema, que es lo que determina las dos cosas.
Porque el precio depende del alcance y publicar una cifra suelta engaña en las dos direcciones: a quien necesita poco le parece cara y a quien necesita integración con su ERP le parece que ya está todo incluido. Preferimos mirar qué queréis resolver y dar una cifra que se sostenga, que además es una conversación de veinte minutos y no un proceso.
Es una de las preguntas que conviene hacer a cualquier proveedor antes de firmar, junto con qué pasa con los datos al salir. Lo hablamos abiertamente en la propuesta: un cliente que se queda porque le cuesta irse no es un cliente satisfecho, y a medio plazo tampoco es un buen negocio para nosotros.
Depende del plan de acompañamiento, del tamaño de tu operación y de si hay integración o migración de datos. Lo que no depende del precio es cuánta gente lo use: las licencias son ilimitadas en los tres planes. Para un número concreto, lo más rápido es una demo corta sobre tu caso.
No. Todos los planes incluyen licencias ilimitadas sin coste adicional por usuario, incluidos técnicos, gestores, clientes y subcontratas.
Lo que cambia entre planes es el acompañamiento —reporting, reuniones, prioridad de soporte, gestor dedicado— y los recursos asignados, no las funciones del producto.
En región europea, en los tres planes, con copias de seguridad y actualizaciones del producto incluidas.
La API pública y la integración por email van incluidas. Conectar con un ERP o un CRM concreto se presupuesta aparte, porque el esfuerzo depende de qué datos deben viajar y del estado del otro sistema.
En una demo corta vemos qué necesitas de verdad y con eso sale un presupuesto que se sostiene.
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