Ocho tipos de orden
Correctivo, preventivo, conductivo, obra, lectura, cuota fija, garantía y fuga. Cada tipo tiene su propia pestaña y se activa según lo que use cada empresa.
Funcionalidad
Quién lo pidió, quién fue, qué hizo, cuánto tardó, qué material gastó y con qué se quedó conforme el cliente. No en cinco herramientas: en la orden.
Una orden de trabajo —o parte de trabajo— es el documento que recoge una intervención de mantenimiento: qué hay que hacer, sobre qué activo, quién lo ejecuta y qué resultó de ello. Es la unidad básica de la gestión del mantenimiento, porque es donde se registran las horas, los materiales y las evidencias. Todo lo demás —el coste por activo, la fiabilidad de una máquina, lo que cuesta un cliente— se calcula a partir de las órdenes: si no se registran bien, no hay informe que lo arregle después.
No en el trabajo, que se hace. En el registro de lo que se hizo.
Cada bloque se rellena donde ocurre, no al volver a la oficina.
Correctivo, preventivo, conductivo, obra, lectura, cuota fija, garantía y fuga. Cada tipo tiene su propia pestaña y se activa según lo que use cada empresa.
El ciclo de vida lo defines tú: creas los estados que usa tu empresa y les asignas comportamientos —cuál asigna técnico, cuál cierra, cuál envía el PDF por correo, cuál bloquea la edición—.
Horas imputadas por técnico, con cronómetro en la app. Tiempo objetivo, estimado y desviación en la misma ficha, que es lo que permite saber si presupuestas bien.
El consumo se imputa contra el almacén y queda en la orden. De ahí sale el coste real de la intervención y el consumo que justifica el stock.
La orden lleva sus checklists, uno por equipo si hace falta, con registro de anomalías. No es una casilla al final: es lo que prueba qué se revisó.
Firma del cliente y, si lo configuras, del propio técnico, con geolocalización opcional. Fotos, vídeos y documentos quedan unidos a la orden.
Comparte una orden con quien no tiene usuario, en modo lectura o escritura, con contraseña y fecha de caducidad. Se puede revocar o rehacer con una URL nueva.
Más de cincuenta columnas y filtros por cliente, activo, estado, técnico, fechas, coste o ingreso. Lo que ves es lo que sale en Excel, CSV, JSON o XML.
La mayoría de los sistemas imponen un ciclo de vida cerrado y luego cada empresa pelea para encajar el suyo. GMAO CLOUD hace lo contrario: tú creas los estados con los nombres que usa tu equipo y les marcas comportamientos. Uno asigna al técnico, otro se activa al firmar, otro envía automáticamente el PDF de la orden por correo, otro la bloquea para que no se edite, otro dispara el envío al ERP. El resultado es que el sistema habla como tu operación en lugar de obligarte a traducir. Cada cambio de estado queda en el historial, con su fecha y su autor.
La app de técnicos guarda el trabajo en el propio dispositivo y lo sincroniza cuando vuelve la conexión: un sótano, una nave o un ascensor sin señal no impiden cerrar una orden. El técnico ve sus órdenes del periodo, puede ordenarlas por ruta con el GPS, imputar tiempos con cronómetro, consumir material, cumplimentar checklists, adjuntar fotos, recoger la firma y descargar el PDF. También puede coger órdenes sin asignar. La app de clientes, en cambio, no trabaja sin conexión: está pensada para consultar y solicitar, que es otra cosa.
Desde su propio acceso, un cliente consulta sus órdenes y su detalle, descarga el PDF del parte, sube documentos e imágenes, abre incidencias y solicita nuevos trabajos. Puede firmar el parte si le das ese permiso. Lo que no puede es cambiar el estado de una orden: el ciclo de vida lo gobierna quien presta el servicio, y eso es deliberado.
En la mayoría de las operaciones sí, y suele mejorar mucho la calidad del histórico. El trabajo que un técnico resuelve sobre la marcha mientras está en el centro por otra cosa es real y tiene coste, y si no hay forma sencilla de registrarlo desaparece del sistema. Otra cosa es que esas órdenes deban distinguirse de las planificadas, para que el reparto entre lo previsto y lo imprevisto siga siendo legible.
Que son la primera señal de que el circuito no está bien cerrado, y conviene mirarlas. Normalmente no son trabajos pendientes de verdad: son órdenes que se ejecutaron y nadie cerró, o que dependen de un repuesto que no llegó y quedaron en el limbo. Un listado de órdenes abiertas ordenado por antigüedad es uno de los informes más útiles y menos consultados.
Sí, y es el planteamiento del producto. Creas los estados que usa tu empresa y les asignas comportamientos: cuál asigna técnico, cuál se activa al firmar, cuál envía el PDF por correo, cuál bloquea la edición o dispara el envío al ERP.
Sí. La app de técnicos guarda el trabajo en el dispositivo y lo sincroniza al recuperar la conexión. La app de clientes no funciona sin conexión.
Sí, con un enlace público. Se puede abrir en modo lectura o escritura, protegerlo con contraseña y ponerle fecha de caducidad, además de revocarlo o rehacerlo con una URL nueva.
Quedan imputados a la orden y se pueden llevar al ERP mediante las integraciones disponibles, entre ellas Business Central, Navision, Holded, SAP, Factura Directa, QuickBooks o STEL Order.
Sí. Los estados pueden llevar un correo asociado, y existe un comportamiento que envía directamente el PDF de la orden por email cuando se alcanza ese estado.
En la demo recorremos una intervención real de tu operación, de la solicitud al informe.
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