Sus órdenes del día
La lista de lo que le toca, con la ventana de tiempo que decidas. Puede ordenarlas por ruta usando el GPS, para no cruzar la ciudad dos veces.
App de técnicos
Un técnico no debería tener que acordarse a las siete de la tarde de lo que hizo a las nueve de la mañana. La app de GMAO CLOUD registra el trabajo donde ocurre, tenga cobertura o no.
No es pereza del técnico: es que el sitio donde trabaja y el sitio donde se apunta están separados.
El mantenimiento ocurre en sótanos, en naves, en cuartos de máquinas y en ascensores, que es exactamente donde no hay señal. Por eso la app no es una web envuelta en una aplicación: guarda las órdenes, los activos y los documentos en el propio dispositivo, y cada acción que el técnico realiza sin conexión —cambiar un estado, imputar horas, consumir material, cumplimentar un checklist, recoger una firma— entra en una cola que se vacía sola cuando vuelve la cobertura. Si una acción falla al sincronizar, no desaparece: se marca con el motivo y queda a la vista, porque perder en silencio el trabajo de una mañana sería peor que no tener app.
Todo lo que hoy acaba en un papel, en un WhatsApp o en su cabeza.
La lista de lo que le toca, con la ventana de tiempo que decidas. Puede ordenarlas por ruta usando el GPS, para no cruzar la ciudad dos veces.
Arranca y para el contador en la propia orden. Los tiempos que se imputan son los reales, no una estimación escrita al final de la jornada.
Consume artículos contra el almacén, con su lote cuando lo tiene. El stock y el coste de la orden se actualizan con lo que de verdad se ha gastado.
Las comprobaciones de cada equipo, con registro de anomalías. En las órdenes preventivas la app no deja cerrar hasta que están todos hechos.
Firma en pantalla al terminar, con geolocalización si la activas. También puede firmar el propio técnico cuando el circuito lo exige.
Qué se le hizo la última vez, qué documentación tiene y qué anomalías quedaron abiertas. Sin llamar a la oficina.
Adjunta lo que haga falta a la orden, incluso dibujando encima de una foto para señalar dónde estaba el problema.
Si el trabajo se le va de alcance, genera el presupuesto ahí mismo en lugar de abrir un aviso para que alguien lo haga luego.
Jornada, ausencias y gastos del día en la misma aplicación. Una herramienta menos que instalar y una excusa menos para no registrarlos.
Lo que hace un técnico entre que arranca la furgoneta y la aparca.
Con el GPS, la lista del día se reordena por cercanía en lugar de por el orden en que se asignó. En zonas dispersas es media hora de coche al día.
Llega a la máquina, escanea y tiene delante su ficha, su histórico y sus comprobaciones. Sin buscarla en un listado de cuatrocientos activos.
Señalar dónde está la fuga sobre la imagen es más rápido y más claro que describirla, y a quien lee el parte después le ahorra una llamada.
Cuando se cierran varias órdenes del mismo centro, la firma del responsable se recoge una vez para todas en lugar de una por una.
Si hay trabajo publicado sin dueño y está cerca, lo toma él. En guardias y urgencias ahorra la llamada de coordinación.
Desde la misma aplicación. Una herramienta menos que instalar y una excusa menos para no registrarlo.
Merece explicarse con precisión, porque «funciona offline» significa cosas muy distintas según el producto. Aquí la aplicación guarda en el propio dispositivo las órdenes, los activos y la documentación, no solo la pantalla que estuvieras rellenando. Cada acción que el técnico realiza sin señal —cambiar un estado, imputar horas, consumir material, cumplimentar un checklist, adjuntar una foto, recoger una firma— entra en una cola que vive en el dispositivo y sobrevive a que se cierre la aplicación o se reinicie el móvil. Cuando vuelve la conexión, la cola se vacía sola y en orden. Y si algo no consigue sincronizarse, no desaparece: queda marcado con el motivo y a la vista, para que alguien pueda resolverlo. Esa última parte es la que distingue un producto que ha pensado en el caso malo de uno que solo ha pensado en el bueno.
No todas las empresas reparten el trabajo de arriba abajo. La app permite publicar órdenes sin asignar para que el técnico que está cerca —o el que tiene hueco— las tome él mismo, lo que en un servicio de guardia o en una incidencia urgente ahorra la llamada de coordinación. Y para quien sí planifica desde la oficina, el calendario permite reprogramar arrastrando, con los cambios visibles en el móvil del técnico al instante siguiente.
La app es para el técnico, pero quien nota el cambio es quien gestiona.
Horas, materiales y evidencias entran cuando ocurren. Los informes dejan de reflejar lo que se recordó y pasan a reflejar lo que pasó.
Si un cliente pregunta por el estado de una avería, está en el sistema. No hay que localizar al técnico para saberlo.
La app está traducida a trece idiomas, que en equipos de campo con plantilla internacional deja de ser un detalle.
Se instala desde el dispositivo, sin que nadie tenga que pasar por la oficina a configurar nada.
Sí. Las órdenes, los activos y los documentos se guardan en el dispositivo, y lo que el técnico hace sin cobertura entra en una cola que se sincroniza al recuperar la conexión. Se puede cerrar una orden en un sótano o en una nave sin señal.
No se pierde. La acción se queda en la cola marcada con el motivo del fallo, a la vista, en lugar de desaparecer sin avisar.
Sí, firma en la pantalla al terminar y la firma queda unida a la orden. Se puede registrar también la geolocalización del momento de la firma si lo activas.
Se instala en el dispositivo del técnico, tanto en Android como en iOS. No requiere que nadie pase por la oficina a configurarla.
Está pensada para usarse con una mano y con guantes: la pantalla de la orden lleva lo que hace falta para ejecutarla y poco más. La mayoría del aprendizaje se resuelve en la primera jornada.
En la demo recorremos una orden de principio a fin desde el móvil, incluida la parte de trabajar sin conexión.
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