Los tres tipos de mantenimiento preventivo
Preventivo por tiempo, por contador y por condición: en qué se diferencian, cuándo usar cada uno y cómo se configuran los tres en un GMAO.
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«Mantenimiento preventivo» se usa como si fuera una sola cosa, y en realidad son tres mecanismos distintos que responden a tres formas de desgastarse. Elegir mal cuál aplicar a cada equipo es la causa más común de dos problemas opuestos que conviven en casi todas las instalaciones: máquinas sobremantenidas y máquinas que averían entre revisiones.
Esto es qué son los tres, cuándo usar cada uno y cómo se configuran.
1. Por tiempo
El clásico: cada tres meses, cada año. Es el más fácil de planificar y el más fácil de auditar, porque el calendario es un dato objetivo.
Cuándo tiene sentido. Cuando el deterioro ocurre esté o no el equipo en uso: oxidación y corrosión, envejecimiento de juntas y elastómeros, degradación de aceites y lubricantes, caducidad de consumibles, y todo lo que marca una norma o el fabricante por meses.
Cómo se configura. La gama de comprobaciones se asocia al activo, a su modelo o a toda una familia, y se define la periodicidad en días o meses. A partir de ahí el preventivo genera las órdenes de trabajo por su cuenta, con su técnico y su fecha, comprobando antes si el día es festivo y si esa persona está disponible.
Un mismo activo admite varios periodos a la vez, cada uno con su recuento de cuándo se ejecutó por última vez: la revisión mensual es una cosa y la anual con sustitución de componentes es otra, y ninguna reemplaza a la otra.
Su límite. Trata igual a equipos que trabajan muy distinto. Dos máquinas idénticas instaladas el mismo día pueden llevar horas de servicio que no se parecen, y el calendario no lo sabe.
2. Por contador
Aquí el disparador no es la fecha: es el uso acumulado.
Cuándo tiene sentido. Cuando el desgaste depende de cuánto trabaja el equipo: kilómetros en una flota, horas de funcionamiento en un motor o un compresor, ciclos en una puerta automática o un autoclave, unidades producidas en una línea.
Cómo funciona. El activo lleva un contador con su unidad. Se define un límite —las unidades que se espera que aguante ese mantenimiento o ese componente— y un porcentaje de aviso.
Cuando un técnico registra una lectura, el sistema suma lo acumulado, calcula qué porcentaje del límite se ha consumido y, si supera el umbral, genera automáticamente la orden preventiva, con su activo, su dirección y el modelo de checklist que corresponda a ese equipo.
Su límite. Depende de que alguien tome la lectura. Si el contador se lee una vez al año, el aviso llega con un año de retraso. Por eso suele combinarse con una ronda de lectura programada por tiempo: el preventivo por tiempo va a medir, y la medición dispara el preventivo por contador.
3. Por condición
El que la mayoría llama predictivo. Se interviene cuando una medición indica que el equipo se está degradando, no cuando toca por calendario ni cuando ya falló.
Cuándo tiene sentido. En equipos críticos cuyo fallo avisa: vibración en máquina rotativa, temperatura en conexiones y rodamientos, consumo eléctrico, análisis de aceite, presión diferencial en filtros.
Cómo se empieza, y esto es lo importante. No hace falta sensorizar. Los checklists admiten campos con valor mínimo y máximo, de modo que una lectura fuera de rango quede registrada como anomalía en el momento. Una ronda mensual con un termómetro y un medidor portátil ya genera una serie temporal, y una serie temporal permite ver una tendencia.
La sensorización continua acelera eso; no lo inventa.
Sus dos requisitos reales. Primero, la línea base: el umbral no sale de un catálogo, sale del comportamiento de ese equipo en esa instalación, así que hay que empezar midiendo equipos que funcionan bien. Segundo, que la anomalía se convierta en una incidencia con responsable y fecha; si se registra y no pasa nada, el técnico deja de registrarla.
Hay más detalle en mantenimiento predictivo: cómo se empieza.
Cómo elegir para cada equipo
La pregunta que lo resuelve casi siempre: ¿de qué depende que este equipo se deteriore?
| Depende de… | Mecanismo |
|---|---|
| El paso del tiempo | Por tiempo |
| Cuánto trabaja | Por contador |
| Su estado, y avisa antes de fallar | Por condición |
| Una norma o el fabricante | Por tiempo, con la periodicidad que marquen |
Lo normal es combinar. Un compresor puede tener revisión anual por tiempo —juntas y aceite—, cambio de filtro por horas de funcionamiento, y control de vibración por condición. Los tres conviven sobre el mismo activo.
Y un cuarto disparador que no es técnico
Hay una variable que decide más dinero que la vibración: cuánto llevas gastado en reparar esa máquina.
Sobre un activo se puede registrar su coste de reposición y un porcentaje de aviso, y el sistema notifica cuando el gasto acumulado en reparaciones lo supera. No genera una orden —sustituir un equipo es una decisión de negocio, no una tarea—, pero pone la cifra delante justo cuando toca mirarla.
Lo que hace que cualquiera de los tres funcione
Que se configure por familia. Los checklists se resuelven en cascada —activo, modelo, subfamilia, familia—, así que doscientos equipos iguales se configuran una vez.
Que se registre en campo. La app funciona sin cobertura y encola las acciones, porque el mantenimiento ocurre en sótanos y cuartos de máquinas. Si el técnico apunta en papel, los valores salen redondeados y la serie pierde precisión justo donde importa.
Que se revise el plan. Con el histórico delante, los informes dicen qué equipos averían entre revisiones —suben periodicidad— y cuáles llevan varios ciclos sin una sola anomalía —probablemente sobran visitas—. Las dos situaciones cuestan dinero.
Si hay obligación normativa
Conviene saberlo antes de buscarlo en el menú: el mantenimiento legal no es un módulo. Se hace con el mecanismo por tiempo, asociando la gama que exige la norma y su periodicidad, y la prueba sale del histórico de órdenes, los checklists cumplimentados y la documentación con sus fechas.
El software registra y demuestra; quien cumple la norma es la empresa.
Por dónde empezar
Por los activos críticos, decidiendo para cada uno cuál de los tres mecanismos le toca. Es una conversación de una tarde con quien conoce los equipos, y es la que más determina si el plan va a servir.
Si quieres verlo configurado sobre tus equipos, puedes solicitar una demo.