Tipos de mantenimiento y cuál usar en cada caso
Correctivo, preventivo, predictivo, automantenimiento y mejora: qué es cada uno, cuándo conviene y por qué casi todas las empresas tienen mal la mezcla.
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- Gestión del mantenimiento
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Los tipos de mantenimiento se enumeran en todos los manuales y casi nunca se explica lo único que importa: cuál usar para qué equipo. Porque no son una escalera en la que el correctivo sea lo primitivo y el predictivo lo avanzado. Son herramientas distintas, y usar la equivocada cuesta dinero en las dos direcciones.
Los cinco tipos
Correctivo. Se interviene cuando el equipo ya ha fallado.
Preventivo. Se interviene según una periodicidad definida, esté el equipo como esté.
Predictivo o por condición. Se interviene cuando una medición indica degradación.
Automantenimiento. El cuidado elemental que hace el propio operario: limpieza, inspección, lubricación, pequeños ajustes.
Mejora. Modificar el equipo o el procedimiento para que el fallo no se repita.
Cuál usar, según de qué dependa el deterioro
Esta es la tabla que resuelve casi todas las decisiones:
| Situación del equipo | Estrategia |
|---|---|
| Fallo sin consecuencia, barato o redundante | Correctivo |
| Se degrada con el tiempo, esté o no en uso | Preventivo por tiempo |
| Se desgasta al usarse | Preventivo por contador |
| Avisa antes de fallar y es crítico | Predictivo |
| Lo usa alguien todos los días | Automantenimiento, además |
| Falla siempre por lo mismo | Mejora |
| Lo marca una norma | Preventivo, con la periodicidad que exija |
Casi todos los equipos llevan más de una a la vez. Un compresor puede tener revisión anual por tiempo, cambio de filtro por horas de funcionamiento, control de vibración por condición y una ronda diaria de inspección del operario.
El correctivo no es el enemigo
Conviene decirlo porque se repite lo contrario. Para equipos baratos, redundantes o cuyo fallo no tiene consecuencia, el correctivo es la estrategia correcta: revisar preventivamente una bombilla sale más caro que cambiarla cuando se funde.
El problema no es tener correctivo: es que sea lo único que hay, y que cuando ocurre no quede registrado. Está desarrollado en mantenimiento correctivo.
El preventivo tiene dos disparadores
Es la distinción que más se pasa por alto. El preventivo puede ir por tiempo —días y meses— o por contador: el activo lleva sus horas, ciclos o kilómetros con un límite y un porcentaje de aviso, y cuando una lectura supera el umbral la orden se genera automáticamente.
Usar solo calendario en equipos de uso muy desigual es la causa más común de tener a la vez máquinas sobremantenidas y máquinas que averían entre revisiones.
El predictivo no exige sensores
El malentendido más caro del sector. Un checklist con valor mínimo y máximo convierte una ronda en una serie temporal: una lectura fuera de rango queda registrada como anomalía en el momento, y con varias lecturas se ve una tendencia.
Una persona con un termómetro y un medidor de vibración portátil hace predictivo real sobre los equipos críticos, a coste casi cero. La sensorización continua acelera eso; no lo inventa. Más detalle en mantenimiento predictivo.
La realidad en la mayoría de las empresas
Aquí está la parte que los manuales no cuentan. El reparto real suele ser este:
Mucho correctivo urgente, porque es lo que empuja el día.
Preventivo sobre el papel, que se cae en cuanto entra una avería, porque una tarea que solo vive en un calendario no protesta cuando no se hace.
Nada de predictivo, porque se percibe como caro y tecnológico.
Automantenimiento inexistente o mal planteado, entendido como un traspaso de trabajo a producción.
Mejora, que es la que más rinde, la primera en desaparecer cuando no hay tiempo.
Y una distorsión añadida: en muchos planes se han colado tareas que no son mantenimiento —recados, gestiones, acompañar a un proveedor— que inflan el porcentaje de plan ejecutado y hacen que la proporción de preventivo parezca mejor de lo que es.
Cómo saber si tu mezcla está desequilibrada
Con cuatro cifras de los informes:
Proporción de horas de preventivo frente a correctivo. El indicador más honesto porque tarda meses en moverse.
Plan anual ejecutado. Si está muy por debajo, el plan es más grande de lo que el equipo puede hacer, y eso no se arregla insistiendo.
Anomalías detectadas. Si son casi cero, las comprobaciones están mirando donde no falla. Si un equipo lleva varios ciclos sin ninguna, probablemente esté sobremantenido.
Coste acumulado por activo. El que dice qué equipos merecen otra estrategia.
Cómo corregirla
Reasignar estrategia por familia, no por equipo. Una conversación de una tarde con quien conoce los activos: para cada familia, de qué depende que se deteriore y qué estrategia le toca.
Bajar donde sobra antes de subir donde falta. Contraintuitivo y casi siempre lo primero: liberar horas de equipos sobremantenidos es lo que financia el resto.
Cerrar el círculo de las anomalías. Lo que se detecta tiene que convertirse en una incidencia con responsable y fecha, o en una decisión explícita de no hacer nada. Si se registra y no pasa nada, deja de registrarse.
Separar por tipo lo que no es mantenimiento, para que los indicadores digan la verdad.
El automantenimiento y la mejora, que casi nadie usa
Merecen párrafo propio porque son los dos que más rinden por euro invertido y los dos que menos se aplican.
El automantenimiento no es limpieza disfrazada ni un traspaso de trabajo a producción: es que quien opera el equipo asuma el cuidado elemental —limpieza, inspección visual, lubricación, comprobación de parámetros— porque es el único que lo mira todos los días. Una inspección diaria de dos minutos detecta cosas que una revisión semestral no puede detectar. Está desarrollado en automantenimiento.
La mejora es modificar el equipo o el procedimiento para que el fallo no se repita, y es la única estrategia que reduce trabajo de forma permanente en lugar de reorganizarlo. Su requisito es tener el dato: sin histórico de averías con su causa, «mejorar» se queda en opinión.
Lo que decide todo lo anterior
La criticidad de cada activo, que es un campo de su ficha en la gestión de activos: qué para la producción o el servicio si falla, qué tiene riesgo para las personas, qué tiene obligación normativa.
Sin esa clasificación, la discusión sobre qué estrategia aplicar se repite caso por caso. Con ella, se decide una vez por familia.
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