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GMAO CLOUD

¿Existe un GMAO gratis? Qué hay y qué cuesta

Qué opciones gratuitas hay para gestionar el mantenimiento, dónde está el coste que no se ve y cuándo compensa pagar por un GMAO en vez de improvisar.

Actualizado el 6 min de lectura

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La búsqueda «GMAO gratis» es perfectamente razonable, sobre todo cuando el mantenimiento todavía no tiene presupuesto propio y hay que demostrar que el sistema sirve antes de pedir dinero. Así que conviene contestarla sin rodeos: sí, hay formas de empezar sin pagar licencia, y todas tienen un coste que no aparece en la factura.

Este artículo es un repaso honesto de las opciones y de cuándo cada una deja de tener sentido.

Opción 1: la hoja de cálculo

Es el GMAO gratis más usado del mundo y conviene no despreciarlo. Con pocos equipos, un solo emplazamiento y una persona que lo lleva todo, una hoja bien mantenida puede funcionar durante años.

El coste está en tres sitios. El primero es que no reclama: una revisión programada que no se hace no protesta, simplemente pasa al mes siguiente. El segundo es que no registra en campo: el técnico apunta de memoria al final del día, siempre a la baja, y el material aparece semanas después. El tercero es que no sirve como prueba: una celda se puede cambiar sin dejar rastro, así que ante una reclamación o una inspección no demuestra nada.

Las señales de que se agotó son muy concretas: revisiones que se pasan sin que nadie lo note, stock que nunca cuadra, partes que no aparecen cuando el cliente los pide, y un técnico que se marcha llevándose lo que sabía de una instalación.

Opción 2: software libre o de código abierto

Existen sistemas de gestión de mantenimiento de código abierto, y la licencia es efectivamente gratuita. El coste se desplaza a otro sitio, no desaparece.

Hay que poner servidor, con sus copias de seguridad, sus actualizaciones de seguridad y alguien que lo vigile. Hay que poner implantación: nadie te va a configurar las gamas y las periodicidades. Y sobre todo hay que poner soporte: cuando algo falla un viernes por la tarde, no hay a quién llamar.

Es una opción legítima si tienes capacidad técnica interna y tiempo. Si no la tienes, la licencia gratuita se paga con horas de alguien que suele costar más que la licencia.

Opción 3: los planes gratuitos con límites

Varios productos comerciales ofrecen una versión gratuita limitada. Los límites suelen estar en el número de usuarios, en el número de activos o en las funciones disponibles, y casi siempre en la misma: la app móvil, los informes o las integraciones.

Conviene mirar dos cosas antes de meter datos dentro. La primera es dónde está el límite exacto, porque el trabajo de dar de alta los activos y configurar las gamas es el mismo tanto si luego puedes usarlo como si no. La segunda es cómo se sacan los datos si decides irte: si no hay exportación completa o API, el plan gratuito acaba siendo caro de abandonar.

Lo que sí es gratis de verdad

Hay dos cosas que no cuestan dinero y que casi nadie aprovecha.

El inventario de activos. Es el trabajo más valioso de una implantación y no depende del software: saber qué equipos tienes, dónde están, de qué modelo son, cuándo se instalaron y cuándo acaba su garantía. Ese trabajo vale igual lo hagas en una hoja de cálculo o en un sistema, y es el que más tarda. Empezarlo hoy no cuesta nada.

La demo. Ver el sistema funcionando sobre tus propios datos —dos o tres activos reales, sus gamas y sus periodicidades— no tiene coste y es lo que mejor responde a la pregunta de si compensa pagar. Puedes solicitar una demo sin más compromiso que dedicarle un rato.

Cuándo deja de compensar lo gratuito

No es una cuestión de tamaño, sino de cuatro situaciones. Con que se den dos, el cálculo suele estar hecho.

Cuando hay que demostrar algo. Si tienes equipos sujetos a norma o clientes que reclaman justificantes, necesitas un registro con fecha y autor que no se pueda modificar sin dejar rastro. El mantenimiento legal se sostiene sobre el histórico de órdenes, los checklists cumplimentados y la documentación con sus fechas.

Cuando el trabajo ocurre fuera de la oficina. Si tus técnicos están en instalaciones, el registro tiene que ocurrir allí. Una app que funciona sin cobertura no es una comodidad: es lo que determina si hay datos fiables o reconstrucciones de memoria.

Cuando el preventivo se cae. Si las revisiones programadas son lo primero que cede cuando entra una urgencia, hace falta algo que genere órdenes preventivas con responsable y fecha, no un recordatorio.

Cuando no sabes lo que cuesta. Si no puedes decir cuánto te cuesta mantener un equipo o si un contrato es rentable, estás decidiendo a ciegas. Eso sale de los informes, y los informes salen del registro.

Una forma barata de empezar en serio

Si lo que buscas es gastar poco al principio, hay un camino que funciona mejor que buscar una licencia gratuita: reducir el alcance, no la herramienta.

Se empieza por los activos críticos —los que paran la producción o el servicio si fallan—, no por el inventario completo. Para ese grupo se definen las gamas de comprobación y la periodicidad, y se deja que el preventivo se genere. Con eso ya hay órdenes cerrándose con datos reales en cuestión de días.

La ventaja de plantearlo así es doble. Por un lado, el trabajo de configuración —que es el coste real de cualquier implantación, gratuita o no— se reparte en el tiempo en vez de convertirse en un proyecto de tres meses. Por otro, el equipo ve un resultado antes de cansarse de introducir datos, que es lo que de verdad decide si el sistema se usa o se abandona.

El resto del catálogo entra después, cuando el hábito ya está cogido. Y el inventario de activos que hayas levantado por el camino vale igual con cualquier herramienta, así que no es trabajo perdido bajo ningún escenario.

Dónde está el coste que más se subestima

Al comparar precios suele mirarse la licencia y olvidarse dos partidas.

La primera es el coste por usuario. Es el modelo más extendido y el que peor envejece: cuando cada alta cuesta dinero, la gente comparte cuentas, y en cuanto dos personas firman con el mismo usuario el histórico deja de valer como prueba. En GMAO CLOUD las licencias son ilimitadas en los tres planes, así que dar de alta al equipo, a los clientes y a las subcontratas no es una decisión económica.

La segunda es la infraestructura. Servidor, copias, actualizaciones y la persona que lo mantiene. En un sistema en la nube esa línea no existe.

Si quieres hacer números con tu caso concreto, escríbenos y lo miramos sobre tus equipos y tu equipo humano.

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