Saltar al contenido
GMAO CLOUD

GMAO para clubes náuticos y puertos

Cómo se mantiene una instalación náutica: pantalanes, torretas de servicio, travelift y varadero, con ambiente salino y temporada muy marcada.

Actualizado el 6 min de lectura

  • Náutica
  • Instalaciones deportivas
  • Mantenimiento legal
  • Activos

Una instalación náutica tiene una combinación que no se da en casi ningún otro sitio: ambiente salino —que acelera el deterioro de todo lo metálico y eléctrico—, instalaciones sobre el agua con exigencias de seguridad propias, maquinaria pesada de manipulación, y una temporada que concentra casi toda la actividad en unos meses.

Eso determina qué hay que revisar, cuándo se puede hacer y qué hay que poder demostrar.

Lo que se mantiene

Pantalanes y amarres. Estructura, fijaciones, elementos de amarre, pasarelas y su estado de corrosión.

Torretas de servicio. Tomas eléctricas y de agua en ambiente marino, con sus protecciones diferenciales. Es donde el salitre hace más daño y donde el riesgo eléctrico es mayor.

Maquinaria de manipulación. Travelift, grúas, carros, que son los activos más caros y con revisiones propias.

El varadero y los talleres. Compresores, herramienta, instalación eléctrica, gestión de residuos.

Las instalaciones del club. Agua caliente sanitaria, climatización, piscina si la hay, protección contra incendios.

En la gestión de activos cada uno lleva su ficha con modelo, número de serie, fecha de instalación, fin de garantía, ubicación —incluida la posición geográfica, útil en una instalación extensa— y su prioridad. Y los campos propios que cada tipo necesite con su unidad.

El salitre cambia las periodicidades

Es el ajuste que más se nota y el que ningún manual de fabricante contempla: en ambiente marino, los intervalos genéricos se quedan cortos.

Por eso importa poder corregir el plan con el histórico. Si un tipo de equipo avería entre revisiones, la periodicidad está mal puesta, y eso se ve en el cruce entre el histórico de correctivas y la fecha de la última preventiva. Los informes de anomalías por familia lo enseñan.

Un mismo activo admite varios periodos a la vez: la inspección visual frecuente es una cosa y la revisión anual con desmontaje es otra.

La maquinaria, por horas de uso

El travelift y las grúas no se desgastan por calendario: se desgastan por movimientos. Y en temporada hacen en dos meses lo que en invierno en seis.

Para eso está el preventivo por contador: el activo lleva sus horas o sus ciclos con un límite y un porcentaje de aviso, y cuando se registra una lectura que supera el umbral el sistema genera la orden preventiva automáticamente, con su equipo y su checklist.

Conviene combinarlo con el preventivo por tiempo, que cubre lo que se degrada esté o no en uso —y en ambiente salino, eso es casi todo—.

La temporada manda en el plan

El trabajo que exige parar algo —varada, sustituciones, revisiones largas de maquinaria, obra en pantalán— tiene que caer fuera de temporada, planificado con meses de antelación. En temporada solo entra lo imprescindible y el correctivo.

El calendario con la carga a la vista y la planificación en diagrama es lo que permite repartirlo, y poder mover el trabajo arrastrándolo cuando el tiempo o la ocupación mandan otra cosa.

Comprobar con valores

En una instalación náutica el registro vale por los números: medidas de aislamiento y continuidad en torretas, estado de protecciones diferenciales, espesores y corrosión en estructura, parámetros de la maquinaria.

Los checklists admiten campos con valor mínimo y máximo, de modo que una lectura fuera de rango quede registrada como anomalía en el momento. Se resuelven en cascada —activo, modelo, subfamilia, familia—, así que la comprobación de las cien torretas se define una vez.

Y en las órdenes preventivas la app no deja cerrar hasta que el checklist está cumplimentado.

Sin cobertura, y con las manos ocupadas

En pantalán, en un pañol o dentro de una embarcación la señal falla. La app guarda órdenes, activos y documentos en el propio dispositivo y encola las acciones hechas sin conexión, sincronizándolas al recuperar señal; si una falla, queda marcada con su motivo.

Y el código QR en torretas y equipos resuelve la identificación: escanear en lugar de buscar el número de amarre en una lista.

Los socios y los amarristas

Quien detecta el problema suele ser el usuario del amarre, no el personal.

Una incidencia puede entrar desde el backend, desde un acceso propio con descripción y foto, o desde un buzón de correo que el sistema convierte en avisos. Con su tipo, su prioridad, la zona y el equipo afectado, y con tiempo máximo por estado para que lo vencido se vea.

Si el club da acceso a los socios, pueden seguir el estado de lo que han avisado y descargar lo que les corresponda. Como las licencias son ilimitadas en los tres planes, dar acceso a todos no cuesta más.

Lo que hay que poder demostrar

Instalación eléctrica en ambiente especial, protección contra incendios, equipos de elevación, instalaciones de agua, y la gestión de residuos del varadero.

El mantenimiento legal no es un módulo: se hace con el mecanismo de preventivo, con la gama que marca la norma y su periodicidad, y la prueba sale del histórico de órdenes, los checklists y la documentación con sus fechas de caducidad, que avisa antes de vencer.

Los certificados llevan su número, su alcance, su emisor y su titular. El software registra y demuestra; quien cumple la norma es el titular de la instalación.

El material, con el almacén en el pañol

En una instalación náutica el repuesto se necesita en el pantalán, no en la oficina, y el desplazamiento hasta el almacén es tiempo perdido varias veces al día.

En almacenes y artículos se pueden dar de alta varios almacenes —el pañol, el taller del varadero, el carro de cada técnico—, cada uno con su método de valoración. Los artículos llevan su coste, su stock mínimo que avisa antes de quedarse sin ellos, y su referencia original, que en material náutico es lo que permite encontrar el equivalente cuando el original tiene semanas de plazo.

Los traspasos entre almacenes registran quién los pidió y quién los aprobó, de modo que el material que se mueve deja de ser una diferencia de inventario que nadie sabe explicar.

Y los consumibles que caducan —selladores, lubricantes, productos de limpieza de casco— se controlan por lote con su fecha de fabricación y de caducidad.

Qué mirar después

Los informes que más rinden aquí son el de anomalías por familia, que dice si las periodicidades están bien ajustadas al ambiente salino, y el de coste por activo, que decide si una torreta o un equipo se repara otra vez o se sustituye.

Y el de plan anual ejecutado, que en un club con junta directiva es el que se enseña para justificar el presupuesto de mantenimiento del año siguiente.

Por dónde empezar

Por lo que concentra riesgo: torretas de servicio y maquinaria de manipulación, con sus gamas, sus periodicidades y sus contadores. Pantalanes y resto de instalaciones entran después.

Si quieres verlo con tu instalación, puedes solicitar una demo o escribirnos.

← Todos los artículos