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GMAO CLOUD

10 ventajas de integrar el GMAO con tu ERP

Qué se gana al conectar el GMAO con el ERP: facturar sin teclear dos veces, un solo maestro de clientes y artículos, y coste real por activo y por contrato.

Actualizado el 6 min de lectura

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Conectar el GMAO con el ERP no es un proyecto tecnológico complicado. Lo complicado es lo de antes: decidir qué sistema manda en cada dato. Con esa frontera acordada —el ERP manda en clientes, artículos y tarifas; el GMAO manda en activos, intervenciones y consumos— lo demás se ordena solo.

Estas son las ventajas concretas, de la que más se nota a la que más tarda en notarse.

1. Dejar de teclear el mismo trabajo dos veces

Es la que paga la integración ella sola. Alguien en oficina, con el parte delante, metiendo en el ERP las horas y el material que un técnico ya registró por la mañana.

Con la conexión, las órdenes de trabajo cerradas viajan con sus horas imputadas y su material consumido, que es exactamente lo que el ERP necesita para facturar.

2. Facturar antes

El retraso entre que se hace el trabajo y que sale la factura suele ser de días, y casi todo ese tiempo es administrativo. Cuando el parte cerrado en campo llega al circuito de facturación esa misma noche, el ciclo de cobro se acorta sin que nadie trabaje más.

3. Un solo maestro de clientes

El problema del cliente que existe dos veces con dos códigos no es estético: rompe cualquier informe por cliente y provoca facturas a la entidad equivocada.

Traer clientes y direcciones desde el ERP —que es donde nacen, en el circuito comercial— elimina el duplicado de raíz. Así funciona, por ejemplo, el conector de Sage X3, que importa clientes, direcciones y artículos.

4. Un solo catálogo de artículos

Mismo razonamiento con el material. Los artículos llevan su identificador del ERP precisamente para esto, de modo que la referencia que consume el técnico es la misma que se compra y la misma que se factura.

Evita el clásico: tres referencias distintas para el mismo filtro, y un inventario que nunca cuadra porque nadie sabe cuál es cuál.

5. El stock deja de vivir en dos sitios

Cuando el consumo se registra al cerrar la orden y ese movimiento llega al ERP, el stock del sistema y el stock contable dejan de divergir. Es de las cosas que más discusiones evita a fin de mes.

6. Coste real por activo, no estimado

Con las horas medidas con cronómetro y el material imputado contra la orden, el coste de mantener un equipo deja de ser una estimación.

Esa cifra es la que permite decidir si una máquina se repara otra vez o se sustituye. Los informes de coste por equipo la dan, y llegan al ERP cuando hace falta imputarla a un centro de coste.

7. Saber qué contrato gana dinero

La versión anterior, mirada por cliente. Es la pregunta que casi ninguna empresa de servicios puede contestar, y la respuesta suele sorprender: casi siempre hay un tipo de contrato que se está vendiendo por debajo de lo que cuesta, y lleva años así porque el coste real nunca estuvo en el mismo sitio que la facturación.

8. Las compras dejan de ser un circuito paralelo

Lo que falta se detecta en el almacén por stock mínimo, se convierte en pedido de compra con su proveedor y su almacén de destino, y el circuito económico continúa en el ERP.

Se puede además definir el precio pactado por proveedor sobre cada artículo, con su descuento y su referencia, de modo que el porcentaje acordado se aplique solo al generar el pedido y los albaranes dejen de revisarse línea a línea.

9. Menos errores, y los que quedan son visibles

Cada trascripción manual es una oportunidad de equivocarse. Cuando el dato viaja solo, los errores que quedan son de configuración —un cliente sin código, un artículo sin referencia— y aparecen siempre en el mismo sitio, así que se corrigen una vez en lugar de perseguirse uno a uno.

10. El ERP se queda como está

La ventaja que más tranquiliza a quien decide. Integrar no obliga a migrar: el ERP sigue con su contabilidad, su facturación y la gente que ya sabe usarlo, y el GMAO añade lo que a los ERP les suele faltar —la ficha del activo con su historia, la periodicidad del preventivo, el trabajo en campo desde la app y el acceso del cliente—.

Una migración de ERP es cara y con curva de aprendizaje larga. Conectar dos sistemas que cada uno hace bien su parte, no.

Con qué se conecta

GMAO CLOUD tiene conectores en producción con Business Central y Navision —incluidas variantes SOAP, OAuth2 y una modalidad de varios extremos para grupos con más de una entidad—, SAP, Sage X3, Holded, Factura Directa, QuickBooks y STEL Order, además de sistemas muy implantados en nichos concretos como Libra, Golden, Progein, Freematica o Savia, conexión directa a SQL Server y una API REST pública.

El alcance de cada conector no es el mismo, y conviene comprobarlo antes de dar nada por supuesto: Sage X3 importa clientes, direcciones y artículos pero no exporta órdenes de trabajo. El detalle está en integraciones.

Si tu sistema no está en la lista —que es el caso más frecuente— existen las vías genéricas: API REST, SOAP, acceso directo a base de datos e intercambio por CSV y FTP, que resuelven más casos de los que parece, incluidos los desarrollos a medida de hace quince años.

El caso de la subcontratación

Hay un escenario que no encaja del todo en el esquema ERP-GMAO y que cada vez aparece más: la empresa que contrata el mantenimiento y la que lo ejecuta trabajan las dos con un sistema propio.

Lo habitual es resolverlo con ficheros: uno exporta, el otro importa, alguien revisa que no falte nada. Funciona hasta que falla, y cuando falla nadie sabe de qué lado se perdió el dato.

GMAO CLOUD incluye un conector directo entre instalaciones, en los dos sentidos —de cliente a subcontratista y al revés—, de modo que el trabajo pasa de un sistema al otro sin fichero intermedio y sin conciliar dos listas a mano. La ventaja real no es el ahorro de tiempo: es que la orden conserva su trazabilidad al cruzar la frontera entre las dos empresas, en lugar de convertirse en una línea de albarán.

Cómo no complicarlo

No sincronizar todo en ambos sentidos. Se empieza trayendo clientes y artículos y mandando las órdenes cerradas. El resto, cuando esa parte lleve meses funcionando sin que nadie la mire.

No hace falta tiempo real. Que las órdenes lleguen cada noche suele bastar y es mucho más barato de mantener.

Decidir antes quién resuelve los conflictos. Habrá un cliente duplicado y un artículo sin código. Con criterio acordado, se arregla; sin él, se discute.

Hay más detalle sobre cómo plantear la arquitectura en integrar un GMAO en el ERP. Si quieres que veamos tu caso, puedes escribirnos o solicitar una demo.

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