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GMAO CLOUD

GMAO para aeropuertos e infraestructuras

Cómo se mantiene una infraestructura que no puede parar: activos muy diversos, ventanas de trabajo estrechas, contratas múltiples y trazabilidad exigida.

Actualizado el 5 min de lectura

  • Infraestructuras
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Una infraestructura de transporte —un aeropuerto, una estación, un puerto— concentra casi todas las dificultades del mantenimiento a la vez: un parque de activos enorme y muy heterogéneo, operación continua con ventanas de intervención estrechas, decenas de contratas trabajando en paralelo y una exigencia de trazabilidad que no admite lagunas.

Lo que sigue es cómo se ordena eso, sea cual sea el tamaño de la instalación.

Un parque que no se parece a sí mismo

En la misma instalación conviven cosas sin relación entre ellas: climatización y tratamiento de aire, electricidad y grupos de respaldo, ascensores y escaleras mecánicas, puertas automáticas, sistemas de equipajes, balizamiento e iluminación, protección contra incendios, agua sanitaria, frío, y pavimentos y edificación.

La única forma de que eso sea manejable es la clasificación. En la gestión de activos los equipos se agrupan por sistema, familia y modelo, con su ubicación —incluida la posición geográfica—, su modelo, su número de serie, su fecha de instalación, su fin de garantía, su prioridad y los campos propios que cada tipo necesite con su unidad.

Esa clasificación no es burocracia: es lo que permite definir una vez la gama de comprobación de un tipo de equipo y aplicarla a los doscientos que hay de ese tipo, en lugar de configurar uno a uno.

Y el código QR en cada activo, que en una instalación grande resuelve el problema real de identificar delante de cuál estás.

La criticidad, declarada

Cuando la instalación no puede parar, hay que decidir de antemano qué se atiende primero, porque en el momento no hay tiempo de discutirlo.

Cada activo lleva su prioridad, y las incidencias llevan la suya, con su tipo y subtipo, la zona, quién las tramita y su tiempo máximo por estado. Existe además una entidad de SLA con su nombre, su prioridad y su límite, y se registran los tiempos de la incidencia.

Así lo vencido aparece en una lista en vez de descubrirse cuando alguien reclama, y después se puede medir por separado el tiempo de respuesta y el de resolución.

Las ventanas de trabajo

El rasgo que más distingue a una infraestructura: casi nada se puede hacer cuando el técnico quiere. Hay franjas nocturnas, temporadas bajas y momentos en que una zona se puede cerrar y otros en que no.

Por eso importan dos cosas. Que el calendario permita ver la carga y mover el trabajo arrastrándolo cuando la operación manda otra cosa: si reprogramar cuesta más que ignorar el plan, el plan se ignora. Y que el preventivo compruebe festivos y disponibilidad del técnico antes de generar la orden.

Un mismo activo admite varios periodos a la vez, que es como funciona esto: la comprobación semanal, la revisión trimestral y la anual con organismo de control son tres planes distintos sobre el mismo equipo.

Y cuando el desgaste depende del uso —ciclos de una puerta, horas de una cinta de equipajes, arranques de un grupo—, el activo puede llevar un contador con un límite y un porcentaje de aviso: al registrarse una lectura que supera el umbral, la orden preventiva se genera automáticamente.

Muchas contratas, un solo histórico

En una infraestructura casi todo el trabajo lo ejecutan empresas externas, a menudo una por especialidad. Si cada una guarda sus partes en su sistema, el titular no tiene histórico: tiene facturas.

Los proveedores se dan de alta y reciben las órdenes de trabajo que les corresponden, registrando tiempos, material, documentación y firma igual que el personal propio. Como las licencias son ilimitadas en los tres planes, dar de alta a todas las contratas no es una decisión presupuestaria.

Y existe un conector entre instalaciones de GMAO CLOUD, en los dos sentidos, para cuando la contrata también lo usa: el trabajo pasa de un sistema al otro sin fichero intermedio y conservando su trazabilidad.

Eso permite además la comprobación que justifica el contrato: el informe de plan anual ejecutado contesta cuántas intervenciones estaban previstas y cuántas se hicieron.

Comprobar con valores

En infraestructuras el registro vale por los números: presiones, temperaturas, consumos, tiempos de conmutación de un grupo, niveles de iluminación, holguras.

Los checklists admiten campos con valor mínimo y máximo, de modo que una lectura fuera de rango quede registrada como anomalía en el momento. Y en las órdenes preventivas la app no deja cerrar hasta que están cumplimentados.

Esa anomalía tiene que convertirse en una incidencia con su prioridad y su responsable, o en una decisión explícita de no hacer nada. El silencio es lo que enseña al técnico que registrar no sirve.

Sin cobertura, que es lo normal

Galerías técnicas, cuartos de máquinas, fosos, zonas de campo. La app guarda órdenes, activos y documentos en el propio dispositivo y encola las acciones hechas sin conexión; si una falla al sincronizar, queda marcada con su motivo en vez de perderse.

La documentación, que es el expediente

Certificados de organismo de control, actas de inspección, protocolos de fabricante, contratos, homologaciones, seguros.

El gestor documental los cuelga del activo, del edificio, de la contrata o de la orden, decide quién los ve y les pone fecha de caducidad, con comprobación diaria de lo que está a punto de vencer y su aviso correspondiente. Los certificados llevan su número, su alcance, su emisor y su titular.

Conviene saber que el mantenimiento legal no es un módulo: se consigue con el mecanismo de preventivo y la prueba sale del histórico, los checklists y esta documentación. El software registra y demuestra; quien responde ante la norma es el titular.

Qué se mira después

Los informes de plan ejecutado, anomalías por sistema, tiempos de parada, MTBF y MTTR, coste por equipo y horas por contrata.

En una infraestructura el más útil suele ser el cruce entre anomalías y modelo: cuando un fallo se repite en el mismo modelo por toda la instalación, deja de ser una avería y pasa a ser un argumento con el fabricante o con el pliego.

Por dónde empezar

Por un sistema completo —el de climatización, el de puertas, el eléctrico— con sus activos, sus gamas y sus periodicidades, y con su contrata dada de alta. En semanas hay preventivo generándose y partes cerrándose con datos reales, y se ve qué ajustar antes de extenderlo al resto.

Si quieres verlo sobre vuestra instalación, puedes solicitar una demo o escribirnos.

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